miércoles, 17 de diciembre de 2014

Fin de año: Una parada para coger impulso



Sin apenas darnos cuenta estamos inmersos de nuevo en las fiestas navideñas ¡¿YA?!

A medida que cumplo años tengo la sensación de que el tiempo pasa más deprisa; veo a mi hija crecer y a mi madre envejecer quickly más quickly de lo que quisiera.

Y los años llegan, pasan y se van.

Tal vez esté desarrollando ese trastorno adaptativo que tenemos todos los padres al llegar a cierta edad, al ser conscientes de lo vivido y de que estando en el mejor momento vital, en la cima de la montaña, en el camino de la vida nos toca a partir de ahora, ir dejando que quienes nos acompañaron sigan otros caminos o directamente desaparezcan físicamente de nuestro lado.

Pero a esto le dedicamos microsegundos de nuestro día a día.

El ajetreo que nos imponen o nos imponemos no permite vivir el presente.

Sólo, en determinadas circunstancias analizamos, modificamos y ponemos en marcha nuevos hábitos, nuevos propósitos de enmienda que normalmente dejan de existir allá por el mes de febrero, tras la resaca de las buenas acciones que todos diseñamos mientras intentamos no atragantarnos con las uvas de fin de año.

Eso sí, nos guste reconocerlo o no, cada vez somos más los que “ponemos excusas” para parar o buscamos métodos de rápida digestión para frenar, para eliminar de nuestro cuerpo y de nuestra mente todo el estrés que podamos.

Tal vez por esa necesidad de insuflar sabia nueva, optimismo y satisfacción con lo que forma parte del diario, vosotros, los que estáis ahí y seguís este Blog desde hace más o menos tiempo ¡¡mil gracias!! habéis hecho que los posts dedicados al desarrollo personal hayan sido los más leídos en el 2014.

Y curiosamente ordenados se convierten en una estupenda propuesta de training navideño, de final de año, una parada antes de tomar impulso.

¿Te atreves a realizar el ejercicio? Si es así comencemos:

#1. Para y siente un sueño, una persona, un recuerdo.

En Cómo construir el hábito del optimismoencontrarás una sencilla técnica de desarrollo de tu inteligencia emocional.

#2. Para y reflexiona sobre todo lo que funciona en tu vida, dejando de lado lo que no lo hace. Pequeñas cosas, grandes resultados.

En Be happy: si es tan sencillo por qué nos cuesta tantodescubrirás sencillas reflexiones sobre la satisfacción que encontramos en las pequeñas cosas del día a día ¿haces un repaso?

#3. Para y analiza las relaciones que has establecido a lo largo del año que termina. Ser consciente de lo que te aporta cada una de ellas y el por qué estás anclad@ a las mismas, te dará pistas de la red emocional y social que estás tejiendo a tu alrededor.

Los posts dedicados a las relaciones personales (relaciones incógnitas, relaciones estrella, relaciones perro y relaciones vaca lechera)  te ayudarán a ello.

#4. Para e identifica qué te aporta el trabajo que realizas y cómo te hace sentir.

“¿Engage qué? Engagement”, el trabajo ocupa sin duda un gran espacio en nuestras vidas. Desafortunadamente no tod@s encuentran en él desarrollo profesional, motivación y satisfacción. Sea cual sea tu resultado: ¿por qué no analizar qué es lo que tienes, por qué lo mantienes y qué quieres hacer por pequeño que sea el paso a dar, para cambiar de rumbo?


#5. Para y revisa cómo te comunicas con los demás y cuál es el efecto que tiene en tus relaciones personales y laborales.

Por último Saber decir NO es necesario pero no lo digas gritandoes el post dedicado a la importancia de nuestro estilo comunicativo. ¿Sabes cuál es el tuyo y las consecuencias que genera a tu alrededor?


Todos necesitamos descansar, reponer fuerzas y coger impulso, y éste es un estupendo momento para hacerlo.


 
Imágenes: pixabay

martes, 11 de noviembre de 2014

El arte de echar la culpa al otro.



Sentada en el sofá, mientras me recupero del segundo catarro del otoño, entre fiebre, tos y dolor de garganta, leo, escucho y veo lo mismo una y otra vez: “la culpa de todo siempre la tiene el otro”, da igual si hablamos de corrupción, de epidemias, de mala gestión… entre los que estaban y no sabían, los que sabían y permitían y los que sin saber hacían ¡estamos apañados!

Resulta difícil asumir los errores, reconocer que tal vez nos hemos pasado de listos, que tal vez hemos bajado la guardia y hemos subido el nivel de tolerancia ante todo lo que antes nos parecía intolerable. “De aquellos polvos, estos lodos.”

Justificar nuestros actos siempre y en todo lugar, puede llevarnos a una espiral en la que perdamos pie y norte.

Por desgracia el todo vale  no roza sólo a las grandes esferas; encontramos situaciones a pie de calle, al nivel organizativo más “bajo”, en el día a día.

Por suerte, cada vez el clamor se acabó a lo María Jiménez se alza más alto y más fuerte.

En estos días de mantita, caldito y cuidados he vuelto a revisar algunos vídeos de Iñaki Piñuel, sin duda pionero en nuestro país en el estudio del mobbing y de todos ellos me quedo con una entrevista en la que hace ya algunos años hablaba de organizaciones tóxicas.

Las organizaciones las hacemos las personas y cuando hablamos de ese tipo, esas cargaditas de riesgos psicosociales, son por tanto las personas con su hacer y no hacer las que inoculan la toxicidad, con decisiones, silencios, miedos y desmotivación.

Piñuel expone que aunque esto ha existido siempre, se ha incrementado por la crisis o más bien con la excusa de la crisis.

En determinados ambientes (aunque he de reconocer que cada vez me llegan más casos de sectores totalmente diferentes donde la pauta se repite) ha crecido como champiñones una nueva estirpe: los killers, auténticas armas de destrucción masiva organizativas.

La gente tiene miedo: miedo a perder el trabajo, miedo a hablar y a poner de manifiesto lo que no le gusta de cuanto acontece a su alrededor, a decir No bien alto y bien claro y ese caldo de cultivo ha permitido, por una parte, que estos personajes escalen hasta los puestos más altos o no tanto, para poner en práctica la limpieza étnica y poner de moda “el que no rinda a la calle” y por otra, que se mire hacia otro lado y sin rechistar cuando las cosas se ponen feas, no vaya a ser que se ocupe el siguiente lugar en la lista de "elegidos para el exterminio

Como los monos: "no veo, no escucho, ni veo…así sobrevivo".

El poder lo otorgamos de muchas maneras, entre ellas practicando el silencio, el silencio de los corderos.

Claro que ¡quién quiere ser Juana de Arco!

La hipoteca, el cole de los niños, el abismo del paro y la exclusión…. demasiado por perder y muy poco que ganar.

¿Dignidad? Sí, pero con eso no se come, diréis mucho de vosotros.

Mejor mirar hacia otro lado y seguir subsistiendo que ya vendrán tiempos mejores.
Creía firmemente en la meritocracia, por eso supongo que ver cómo se esfuma, cómo ni sirve ni sirvió, cómo descubrir que vale incluso lo que nunca debió valer me genera un malestar interno y  preguntas que lanzar al exterior:


¿Cómo educar a nuestros hijos en valores rodeados de mensajes en el que el más listo es el que consigue lo que quiere pese a quien pese?

¿Cómo pedir esfuerzo y tesón cuando tienen alrededor quienes buscan y encuentran atajos para alcanzar el poder?

Difícil, pero al menos yo no pienso tirar la toalla.
Soy de las que opina que la realidad se puede cambiar; por eso me gustaría que el movimiento social que estamos viendo, ese ¡basta ya!, llegue de alguna forma al ámbito laboral; que poco a poco dejemos de ser permisivos con políticas, conductas y acciones que matan organizativamente, y apostemos con contundencia por el desarrollo de un  liderazgo saludable.


¿Qué opinas tú?

Imagen: Pixabay

martes, 21 de octubre de 2014

Cuando las apariencias engañan, los detalles importan.


Maquillar nuestras imperfecciones. 
¡Qué dificil puede resultar ser honesto con lo que un@ ofrece! Y ¡qué fácil es dejarse llevar por la necesidad de engordar, inflar nuestros logros para vendernos más y mejor, para resultar más atractivos en cualquiera de las esferas de nuestra vida!

¡Y qué error tan grande el hacerlo! Porque al no poder permanecer en guardia las 24 horas del día, 365 días al año, siempre habrá algo /alguien que nos pille en un renuncio y que descubra que detrás de esa fachada, hay sólo eso, fachada.

Y es que ya lo dice nuestro refranero “las mentiras tienen las patas muy cortas”, pero aun así ¡hay personas que no es que maquillen o endulcen un poco la realidad, no, es que utilizan litros de pintura plástica, de esa que no deja transpirar, para tapar cualquier supuesta imperfección!

Eso, y el esconder bajo la alfombra toda la basura que pueda molestar.

Con un exterior aparentemente en orden, se da el pego.

Algo así debió de pensar la recepcionista del hotel balneario origen de este post y cuya anécdota comparto con vosotr@s porque creo ilustra a la perfección la reflexión de hoy.

La primera vez que reservamos un estupendo fin de semana en este hotel recién inaugurado, todo, absolutamente todo, me pareció una auténtica maravilla: el entorno, las instalaciones, los servicios que ofrecían, el personal atento, entregado, motivado.  Quedamos tan encantados con la experiencia que lo recomendamos a diestro y siniestro a nuestros allegados y amigos.

Dos años más tarde regresamos. ¿Al mismo lugar?

Geográficamente sí. Arquitectónicamente, sí. Económicamente, sí (ni una rebaja en el importe del servicio, bastante alto por cierto).

Entonces ¿qué había cambiado?

Era una sensación que aparentemente no se sustentaba en nada concreto.
 
Aparentemente.
 
Y podría haberse quedado ahí de no haber descubierto el primero de los detalles que hacía chirriar esa fachada de lujo y glamour:  

Un agujero en la alfombra de nuestra habitación.
No un pequeño agujerito, no, sino un señor agujero y además bien visible. 

Podríamos haber hecho una foto y haber comentado eso y la falta de champú y gel de baño en foros y redes sociales, pero no lo hicimos.

Bajé a recepción que estaba llena de clientes, esperé mi turno, me aparté un poco y con mi habitual tono de voz (bajo y calmado) informé a la recepcionista de ambos aspectos.

Ni se inmutó. Con un ¡ah, vale! me despachó sin más.

Pero eso no fue lo que tiró por tierra mi percepción de este hotel al que ya comencé a calificar de “venido a menos” (podría ser el ejemplo de una falta de motivación e involucración del personal, como estoy segura de que así era), el detalle vino después:

Al regresar a la habitación, mientras el personal del servicio de habitaciones reponía lo que faltaba, sonó un walkie-talkie y de él salió una voz estridente que gritando como una posesa indicaba:

“¡¡Maríaaaa!!, ¡cambia la alfombra de las 210 por la de la 215 que no está rota! ¡Los de la 210 han bajado a quejarse!

Le faltó decir:

“y esta vez mete el agujerito debajo de la cama para que no se vea”

La tal María no sabía dónde meterse y no era para menos pues la situación fue bochornosa.

A partir de ese momento, cómo si una nueva realidad hubiera aparecido ante mí, comencé a descubrir más pequeños detalles (mi atención ahora se centraba sin quererlo en lo que fallaba, en lo que había cambiado y para peor, en las mentiras, defectos y carencias) que sumados me hicieron abandonar el hotel con una sensación de tristeza.

Puedes pensar que este ejemplo es una auténtica tontería, y estás en tu derecho, pero creo que sirve para describir gráficamente situaciones a las que tod@s nos hemos enfrentado, como por ejemplo las que pueden darse en un proceso de selección, cuando las circunstancias nos impulsan a vendernos con más ahínco y a base de brochazos y antiojeras disimular cualquier desperfecto en nuestra experiencia. 

El entrevistador, no lo olvides nunca, es un profesional que entre otras cosas debe detectar las pequeñas o grandes inconsistencias en tu currículo y en tu discurso. 

No juegues a ser más list@.  No merece la pena. La duda en ocasiones hace más daño que la certeza.

Podría poner muchos ejemplos vividos a lo largo de mi experiencia como responsable de RRHH, cuando en entrevistas de selección, detectaba esas pequeñas incongruencias, detalles que se escapaban a lo largo de la charla con el/la condidat@ y que hacían que un halo de desconfianza se posara sobre él/ella. En algunos casos, siento decirlo, sus propias mentirijillas los descartaron.

Por ello siempre sugiero que en cualquier proceso de selección seamos honestos. Esto no implica la nula venta de nuestras capacidades, experiencias y valor añadido a aportar. No. Significa poner el énfasis en lo que realmente hemos hecho bien, en lo que nos hace ser diferentes porque ciertamente es así y sin necesidad de fuegos artificiales.

Tod@s tenemos aspectos en nuestro bagaje profesional de los que no estamos orgullosos, pues incluso en esos casos, la honestidad desarma más que los disimulos o la farsa.

Y es que… cuando las apariencias engañan, los detalles importan. O al menos esa es mi opinión.

¿Cuál es la tuya? 
Imagen MorgueFile.
 

 

 

 


martes, 15 de julio de 2014

MASP a ritmo de Fito.




Mucho se habló de los JASP en los años 90. La generación mejor preparada, aquella que iba a comerse el mundo y  hacer grandes cosas.  

Y así fue.

Como Cesar en la Galia, vinieron, vieron y vencieron… ¿vencieron? 

Muchos probaron las mieles del éxito, cierto, pero la crisis se ha llevado por delante a una buena parte de aquellos JASP que convertidos en MASP: Maduros Aunque Sobradamente Preparados (término utilizado por  Laura Rosillo) con amplia experiencia profesional, han sido víctimas de políticas de reestructuración, de evaluaciones del desempeño justificantes de su despido, en personas incómodas para sus empresas porque saben mucho, cuestan demasiado y su límite de aguante a las bromas y empanadas mentales, ha bajado siete octavas; es más difícil convencerles, ya han visto mucho de todo. 

El mercado laboral está repleto de MASP abocados por las circunstancias a convertirse en emprendedores, coaches, divulgadores,  CEOS de su propia vida, supervivientes…como si de un nuevo hito en su carrera profesional se tratara. Y es cierto que lo es. ¿Recordáis la historia de mi amigo Sergio?

¡Cuánto talento desperdiciado! Una visión cortoplacista les ha expulsado de organizaciones  donde tal vez dentro de algunos años (no muchos) echen de menos su "Know-How". O tal vez no. Nunca se sabe.

Por todo esto, me apetecía hacer un guiño a esa nueva generación perdida  y contar al resto a través de una versión muy personal de la canción “Antes de que cuentes 10” de Fito y Fitipaldis lo que creo encierra su momento vital.

Va por tod@s vosotr@s.

Los MASP
Pueden escribir y no disimular
es la ventaja de irse haciendo viejo.
Aún tienen mucho con lo que impresionar
por fuera y por dentro.


Tal vez se perdieran en un cruce de palabras,
o les anotaran mal la dirección.
Lo que es seguro que a estas alturas de sus vidas
 han grabado su nombre en una bala
y han probado la carne de cañón.


Cuando creían que lo tenían todo controlado,
alguien les dijo no, no, no,
que ahora viene el viento de otro lado
déjame el timón.


Son conscientes de que
Lo que les llevará al final
serán sus pasos, no el camino.
 saben que siempre vas detrás
cuando persigues al destino.


Su experiencia les dice que:
Siempre es la mano y no el puñal
nunca es lo que pudo haber sido
no
 es porque digas la verdad
es porque nunca has mentido.


Se repiten a sí mismos que:
No han de sentirte mal
si algo no les sale bien,
han aprendido a derrapar
y a chocar con la pared.

Ahora saben
Que la vida se nos va
Como el humo de ese tren
Como un beso en un portal
Antes de que contemos 10.


Gracias por enseñar al resto a ser resilientes.



domingo, 30 de marzo de 2014

¿Engage qué?... Engagement


 
Es sin duda uno de los términos de moda, un anglicismo que como tantos otros vino para quedarse y del que hablamos no sólo en el ámbito de los recursos humanos, sino en la creación y evangelización de la marca de empresa.

 

No habrá nadie que hable mejor de nuestra empresa que los empleados que sientan realmente el orgullo de pertenencia a la misma.

 ¿Quién no ha conocido a alguno? Pueden pasar horas explicándote las bondades de la firma, de su jefe, de su desarrollo… sí, existen, créetelo.

Ponemos tanto énfasis en lo que no funciona, que olvidamos potenciar lo que existe y marca la diferencia entre organizaciones, aunque sean una minoría.
 

¿Qué ventajas tiene para la empresa contar con empleados motivados?

Fuente: http://olbergsanz.blogspot.com.es
 

Muy bonito, pero y esto… ¿cómo se consigue?

Bien, ya sabéis que no hay recetas mágicas y que cada situación requiere un plan de acción, pero parece aconsejable que si queremos realmente conseguir engagement, al menos tengamos en cuenta:

1.   En primer lugar siendo plenamente conscientes de que queremos conseguirlo. No debe ser una moda, sino un objetivo empresarial.

 
2.   Comunicación. Establecer políticas de comunicación claras, integradoras y coherentes.

Ya conocéis el dicho “no es lo que dices, sino lo que haces”, pues eso. ¿Cuántas veces hemos participado en diseños de planes de comunicación interna donde lo que se quería decir, no tenía nada que ver o poco con lo que se decía y mucho con lo que se ocultaba? ¿Quiénes de vosotros no os habéis enterado de una noticia o decisión de impacto en vuestro día a día en la máquina del café y de boca de un compañero de otro departamento con “mejores contactos”? 

Incorporar y generar contenido interesante para los empleados y no sólo instrucciones, correos corporativos, felicitaciones de navidad y presentaciones, que son necesarias (en su justa medida) pero que en exceso aburren y acaban en la papelera de reciclaje muchas veces sin ser leídas. 

3.   Participación. El engagement se consigue con estilos de dirección participativos.

¡Uff cómo cuesta escuchar e integrar las aportaciones del equipo! Pues si quieres que te quieran… déjales hablar, escribir, dar ideas, formarse, emitir feedback, desarrollar mejoras…
 

4.   Reconocimiento. Las cosas  bien hechas deben ser reconocidas (¿recuerdas el post "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: da las gracias") también las propuestas innovadoras, las iniciativas, los intentos aunque estos fracasen… si un empleado quiere cambiar algo que no funciona te está diciendo que la empresa, el departamento, el objetivo del equipo le importa. Si ante su propuesta recibe silencio, o desdén… ya podrás haber puesto en marcha un estupendo plan para alinear a tu equipo…siento decirte que no lo conseguirás. 

5.   Escucha activa. Si no sabes lo que interesa a tu equipo ¿cómo vas a motivarle?

Conoce sus expectativas, lo que les motiva y también los que les frustra; estate atent@, toma nota de lo que dicen y de lo que callan, testa posibles fuentes de motivación (tema tratado en el post "Cuando la motivación ni está ni se la espera") e intégralas en tu plan de acción.

 No es fácil conseguirlo, pero no es imposible.

 

lunes, 24 de febrero de 2014

6 características del Jefe “Todos contra mí"

Este tipo de Jefe (Eneatipo 6 en su franja insana) se caracteriza por su eterna angustia vital; temen que su mundo -el conocido y el que les hace sentirse seguros- caiga en pequeñas piezas bajo sus pies; por eso se aferran a las rutinas, a los rituales, a lo que funcionó en el pasado.

Intelectuales, sumisos y reactivos, son buena gente, de hecho la lealtad hacia su equipo, su empresa y sus valores es lo que les mantiene. Si no se deslizaran hacia el lado oscuro, ese que les hace tambalear, tendrían todos los elementos para convertirse en un buen jefe, el que todos quisiéramos tener. 

Su miedo básico es no tener el apoyo que necesitan para continuar viviendo, por eso es tan importante buscar, encontrar y mantenerse dentro de los parámetros conocidos que le ofrecen una aparente seguridad.
 

¿Qué es lo que vemos?

  
   1.  La duda les corroe, la vida les agobia. Dan vueltas y vueltas a los temas hasta que se ponen mohosos. Les cuesta tomar decisiones; no es de extrañar que tengas que ver un asunto con él cientos de veces y desde diferentes ángulos hasta que esté segur@ de que su resultado no pondrá en peligro su reputación.

 
2.  Brillan menos que una linterna fundida tapando con ello el brillo de sus colaboradores. A pesar de que lideran equipos estupendamente, que alcanzan resultados con un gran esfuerzo… jamás sabrán venderse; son grises porque quieren serlo. Mientras en el departamento de al lado se llevan medallas y vítores por nimiedades, tendrás que ver como el tuyo jamás las obtiene simplemente porque el/ella no las publicita. Si recibe algún cumplido del tipo “este enfoque que acabas de aportar es realmente bueno” rápidamente le quitará importancia. No esperes alcanzar con él/ella los últimos escalones de la pirámide de Maslow, simplemente no lo harás.

 
  3.  Contradicción personificada. Duales y contradictorios, en ellos verás como los polos opuestos juegan en pareja al mus; pasan del blanco al negro en décimas de segundo lo que te confundirá; nunca conseguirás cogerle el tranquillo, lo que restará naturalidad a vuestra relación y te hará tomar distancias; esta confusión será percibida como falta de apoyo, lo peor que le puede pasar a este tipo de Jefe.

 
4.  Llaneros solitarios, aunque necesiten jarana. Muchos de ellos se confunden con el Jefe “Don Perfecto”, por los kilómetros de distancia que les separan del mundo que les rodea. En este caso una muestra más de su contradicción interna: necesitan muchísimo la seguridad que les aporta tener un equipo cohesionado, involucrado, que le siga, pero al mismo tiempo son tan reactivos y ponen tantas barreras, que es difícil que lo consigan.

 
5.  GPS para la detección de problemas, auténticos aniquiladores de  la ilusión. Dales un proyecto, una tarea, un objetivo y serán capaces de detallarte más de cien aspectos que pueden salir mal: no hay medios, no están claros los principios, no se van a cumplir los plazos…, se centran tanto en el problema que ellos mismos se convierten en uno bien grande que tapa una vez más su brillo y talento.

Desoladores, no se dan cuenta de que su excesiva previsión les hace resultar incómodos. Nadie quiere a un aguafiestas sentado a su lado todo el día.

 
6.   Ven enemigos en todas partes lo que les hace defenderse cuan Rambo ante tanta conspiración. Viven angustiados por el miedo a ser atacados. Se autoconvencen de que todo se ha vuelto en su contra, de que no hay nada de verdad en cuanto le rodea; siempre hay segundas intenciones en toda decisión, frase o halago. Esta paranoia os la trasladará y acabareis viendo a los compañeros de otras áreas como auténticos enemigos, convirtiéndoos en miembros de la Resistencia, siempre alerta ante la bomba que pueda estallaros en las manos.
 

Ahora según el Eneagrama… ¿Por qué actúan así?

 
En su infancia no se sintieron seguros; puede que una excesiva protección les impidiera asumir riesgos o puede que vivieran inmersos en un continuo miedo a perder lo conocido, aquello que todo niño necesita para desarrollarse.

 
Con esta inseguridad comenzaron a caminar midiendo mucho sus pasos, construyendo a su alrededor pequeñas rutinas que les permitían seguir adelante sin el miedo a caerse, reforzando el mensaje interno de: “todo va bien si haces lo que se espera”, porque haciéndolo no asumes riesgos, no te llevas batacazos, no te rasguñas.

 
Poco a poco trasladaron la obtención de seguridad al exterior: las personas que le rodeaban, las tareas conocidas, los límites claros y concisos…perdiendo al hacerlo, el poder de controlar su vida.


Si estás dispuesto a todo por mantener la aparente calma que te da la seguridad de tu mundo conocido y no eres capaz de salir de ese área de confort -muchas veces engañosa y nociva- acabarás perdiéndote en la angustia, en el desaliento, en la apatía… ellos lo saben (tienen todo un Comité Interior que se lo dice) pero no son lo suficientemente valientes para mandar todo bien lejos y comenzar de cero. Prefieren sufrir con lo conocido a ser felices con lo que pudiera llegar.

 
Su principal enemigo es el MIEDO.

 
Se conocen bien y lo saben, pero no tienen las fuerzas suficientes para acabar con él.

 

domingo, 9 de febrero de 2014

El Arte de Gestionar Personas: 2º Aniversario




Gestión de Personas…¡Todo un Arte! celebra su 2º aniversario como blog personal.

Un año más ha sido muy motivante contar con el apoyo de tod@s vosotr@s, los que estáis de manera expresa y los que me seguís en la distancia; las críticas constructivas me ayudan a mejorar y las palabras de aliento me impulsan a seguir compartiendo estas reflexiones personales sobre el difícil arte de tratar con personas en cualquier esfera de nuestras vidas.

¡Gracias por hacerlo posible!

Siempre es bueno parar, dedicar tiempo a echar la vista atrás y este es un buen resumen de lo que Gestión de Personas…¡Todo un Arte! ha sido en estos 2 años.

Los 5 post más leídos entre todos los publicados en 2013
 


Cómo se expanden en las organizaciones las emociones tóxicas y cómo podemos caer prisioneros del miedo, con o sin fundamento.


Reflexión sobre el papel que como líder de un equipo tienes en la desmotivación de sus miembros.

Post complementario del anterior, donde comparto una experiencia personal que marcó mi forma de gestionar equipos y con la que aprendí la tremenda importancia del reconocimiento y el agradecimiento.


La historia de mi amigo Sergio, emprendedor a la fuerza después de atravesar el desierto del desaliento tras un despido; la historia de todo un viaje interior que ha sido vivido por mucha, mucha gente.


Un toque de humor para tratar el famoso tema de la reunionitis, un mal bastante extendido en las empresas. Nos encanta sentarnos a hablar de… nada.

 Y desde su nacimiento como Blog


Resumen de la estupenda conferencia del Dr. Rojas Marcos.  


Pautas para ser resistentes y flexibles y con las que aprender a sobrellevar los problemas que a tod@s nos rodean.
 

Cómo la utilización de un sociograma puede ayudarnos a segmentar nuestros mensajes dentro del equipo y lograr con ello que sea más eficaz y efectivo.


¿Conoces este tipo de patología psicológica que es tan paralizante y tan destructiva en las organizaciones?


Reflexiones y sugerencias de cómo sacar la parte positiva en lo que haces diariamente, a lo que te dedicas por muy arduo que te resulte a veces.

Tu opinión es importante, hazme llegar tus dudas, tus comentarios, los temas que te interesan y sobre los que te gustaría que reflexionáramos juntos. Puedes hacerlo a través del formulario de contacto.

 Tú formas partes de este blog; por delante todo un año más…

¿Te apuntas?

 
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