"Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder". John Quincy Adams

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lunes, 24 de febrero de 2014

6 características del Jefe “Todos contra mí"

Este tipo de Jefe (Eneatipo 6 en su franja insana) se caracteriza por su eterna angustia vital; temen que su mundo -el conocido y el que les hace sentirse seguros- caiga en pequeñas piezas bajo sus pies; por eso se aferran a las rutinas, a los rituales, a lo que funcionó en el pasado.

Intelectuales, sumisos y reactivos, son buena gente, de hecho la lealtad hacia su equipo, su empresa y sus valores es lo que les mantiene. Si no se deslizaran hacia el lado oscuro, ese que les hace tambalear, tendrían todos los elementos para convertirse en un buen jefe, el que todos quisiéramos tener. 

Su miedo básico es no tener el apoyo que necesitan para continuar viviendo, por eso es tan importante buscar, encontrar y mantenerse dentro de los parámetros conocidos que le ofrecen una aparente seguridad.
 

¿Qué es lo que vemos?

  
   1.  La duda les corroe, la vida les agobia. Dan vueltas y vueltas a los temas hasta que se ponen mohosos. Les cuesta tomar decisiones; no es de extrañar que tengas que ver un asunto con él cientos de veces y desde diferentes ángulos hasta que esté segur@ de que su resultado no pondrá en peligro su reputación.

 
2.  Brillan menos que una linterna fundida tapando con ello el brillo de sus colaboradores. A pesar de que lideran equipos estupendamente, que alcanzan resultados con un gran esfuerzo… jamás sabrán venderse; son grises porque quieren serlo. Mientras en el departamento de al lado se llevan medallas y vítores por nimiedades, tendrás que ver como el tuyo jamás las obtiene simplemente porque el/ella no las publicita. Si recibe algún cumplido del tipo “este enfoque que acabas de aportar es realmente bueno” rápidamente le quitará importancia. No esperes alcanzar con él/ella los últimos escalones de la pirámide de Maslow, simplemente no lo harás.

 
  3.  Contradicción personificada. Duales y contradictorios, en ellos verás como los polos opuestos juegan en pareja al mus; pasan del blanco al negro en décimas de segundo lo que te confundirá; nunca conseguirás cogerle el tranquillo, lo que restará naturalidad a vuestra relación y te hará tomar distancias; esta confusión será percibida como falta de apoyo, lo peor que le puede pasar a este tipo de Jefe.

 
4.  Llaneros solitarios, aunque necesiten jarana. Muchos de ellos se confunden con el Jefe “Don Perfecto”, por los kilómetros de distancia que les separan del mundo que les rodea. En este caso una muestra más de su contradicción interna: necesitan muchísimo la seguridad que les aporta tener un equipo cohesionado, involucrado, que le siga, pero al mismo tiempo son tan reactivos y ponen tantas barreras, que es difícil que lo consigan.

 
5.  GPS para la detección de problemas, auténticos aniquiladores de  la ilusión. Dales un proyecto, una tarea, un objetivo y serán capaces de detallarte más de cien aspectos que pueden salir mal: no hay medios, no están claros los principios, no se van a cumplir los plazos…, se centran tanto en el problema que ellos mismos se convierten en uno bien grande que tapa una vez más su brillo y talento.

Desoladores, no se dan cuenta de que su excesiva previsión les hace resultar incómodos. Nadie quiere a un aguafiestas sentado a su lado todo el día.

 
6.   Ven enemigos en todas partes lo que les hace defenderse cuan Rambo ante tanta conspiración. Viven angustiados por el miedo a ser atacados. Se autoconvencen de que todo se ha vuelto en su contra, de que no hay nada de verdad en cuanto le rodea; siempre hay segundas intenciones en toda decisión, frase o halago. Esta paranoia os la trasladará y acabareis viendo a los compañeros de otras áreas como auténticos enemigos, convirtiéndoos en miembros de la Resistencia, siempre alerta ante la bomba que pueda estallaros en las manos.
 

Ahora según el Eneagrama… ¿Por qué actúan así?

 
En su infancia no se sintieron seguros; puede que una excesiva protección les impidiera asumir riesgos o puede que vivieran inmersos en un continuo miedo a perder lo conocido, aquello que todo niño necesita para desarrollarse.

 
Con esta inseguridad comenzaron a caminar midiendo mucho sus pasos, construyendo a su alrededor pequeñas rutinas que les permitían seguir adelante sin el miedo a caerse, reforzando el mensaje interno de: “todo va bien si haces lo que se espera”, porque haciéndolo no asumes riesgos, no te llevas batacazos, no te rasguñas.

 
Poco a poco trasladaron la obtención de seguridad al exterior: las personas que le rodeaban, las tareas conocidas, los límites claros y concisos…perdiendo al hacerlo, el poder de controlar su vida.


Si estás dispuesto a todo por mantener la aparente calma que te da la seguridad de tu mundo conocido y no eres capaz de salir de ese área de confort -muchas veces engañosa y nociva- acabarás perdiéndote en la angustia, en el desaliento, en la apatía… ellos lo saben (tienen todo un Comité Interior que se lo dice) pero no son lo suficientemente valientes para mandar todo bien lejos y comenzar de cero. Prefieren sufrir con lo conocido a ser felices con lo que pudiera llegar.

 
Su principal enemigo es el MIEDO.

 
Se conocen bien y lo saben, pero no tienen las fuerzas suficientes para acabar con él.

 

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