"Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder". John Quincy Adams

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martes, 13 de noviembre de 2012

9 características del Jefe “Porque yo lo valgo”.


¿Quién no se ha topado con un jefe de este tipo? El Jefe “Porque yo lo valgo” también conocido como “Porque lo digo yo y punto en boca” abunda en determinadas Organizaciones, donde dar un golpe en la mesa aún se considera la Gran Cualidad del Líder.

Se podrían utilizar diferentes métodos -incluida la simple observación-, para definir las características más “públicas” de cada personalidad y la elección en este caso me lleva a preguntarte ¿conoces el Eneagrama? Si tu respuesta es Si puedes saltarte la introducción; si has contestado No, te sugiero que leas el artículo de Pilar Feijoo http://www.isabelsalama.com/EneagramaFeijoo.pdf que de una manera muy didáctica ayuda a adquirir una visión general de este sistema de clasificación de los tipos de personalidad.

Bien, el Jefe “Porque yo lo valgo” pertenece al Eneatipo 8;  se le ve y escucha a la legua; combativo, agresivo, y reactivo; en su vertiente más insana esto es lo que muestran al mundo:

 1. Siempre metidos en “fregados”, en batallas más o menos intensas; los conflictos les estimulan ya que son el terreno ideal para demostrar al mundo su poder, lo mucho que saben, lo duro que han trabajado para conseguir lo que tienen, y por supuesto dejando claro a todo aquel que quiera retarles, que utilizarán cualquier medio para defenderse: la guerra siempre la han de ganar ellos.

 Todo ha de ser intenso, “dar vidilla”, por eso cuando defienden sus puntos de vista lo hacen con mucha, mucha pasión. 

2. Suelen tener un tono de voz potente que elevan cuando defienden con vehemencia sus posturas (algo que sucede bastante a menudo); les cuesta escuchar a los demás, básicamente o bien porque se centran en sus propias opiniones que al fin y al cabo son las que pondrán en marcha o bien porque tras escucharte incorporarán a su discurso la información que les has facilitado; es más, llegarás a escucharles argumentar tus propias ideas explicándote cómo han llegado ellos solitos a una magnífica solución; tú “fliparás”.
 
3. Lo que más les motiva es dejar su sello, su marca de agua personal en el entorno y delimitar su territorio. Tremendamente individualistas prefieren trabajar solos y desde luego no comparten la gloria ni los éxitos con nadie. 

4. No les molesta tomar decisiones, aunque sean difíciles, y una vez adoptadas no se apearán del burro aunque éste les conduzca directamente al precipicio. 

5. Muy directos, francos y sinceros, no se andan con chiquitas.  También tiene su corazoncito: muchos de ellos defenderán a sus equipos con uñas y dientes frente agresiones externas; si han de dar su palabra, la cumplirán. El honor es importante, aunque a veces les pese (¡algo bueno tenían que tener!). 

6. Tremendamente competitivos. Trabajan a su ritmo que no tiene por qué coincidir con el del resto del mundo; eso sí, cuando se pongan a ello ya se encargarán de que les sigas; debes saber que como en el bolero esperan, es más, te exigen que “si ellos te dicen ven, tú lo dejes todo”; no les cuentes dificultades personales, en esos momentos simplemente no le importarán.  

Primero intentarán persuadirte y si no lo consiguen o presentas más resistencia de la que ellos toleran (poquita la verdad) no se despeinarán al utilizar métodos más agresivos. 

7. Si dan una orden (cosa bastante normal ya que se pasan el día haciéndolo de manera más o menos sutil) desean que ésta se cumpla inmediatamente y sin rechistar. Si quieres encenderles solo tienes que pronunciar las palabras mágicas “bien pero ¿no podríamos evaluar….?”, seguro que te mirará, se le llenará la vena a lo María Patiño y te contestará algo parecido a “vamos a ver…” que es su manera de decirte “cierra la boca; esto se hace así y punto”. Si sigues por ese camino te puedes encontrar con alguno de sus ultimatums (le encantan del tipo de “si no te gusta, ahí tienes la puerta”). 

Eso sí, si discutes con ellos hazlo de manera firme defendiendo un punto de vista sólido; de hacerlo puede que incluso comiencen a respetarte. 

8. No soportan cometer un error y mucho menos asumirlo; ten claro que si se equivocan nunca lo reconocerán, no darán marcha atrás ni suavizarán la situación; para ellos hacerlo sería una muestra de debilidad. Mirarán a su alrededor buscando a la personilla que sí o sí se “comerá el marrón”. 

Curiosamente pueden pasar por alto un gran fallo y detenerse en equivocaciones mínimas casi ridículas que les llegan a sacar de quicio. La culpa de todo, absolutamente todo está en el exterior y por tanto los demás son siempre la fuente inagotable de sus problemas (la verdad es que de autocrítica andan más bien justitos por no decir que carecen de ella). Aún así no les mientas, si te descubren estarás perdido. A este tipo de Jefe hay que mantenerlo permanentemente informado y de haberlas, no ocultarle las malas noticias.  

9. Cuando están sometidos a mucho estrés, pueden convertirse en seres muy desagradables, agresivos, cortantes y autoritarios. En esos momentos es cuando lanzan al mundo su lema “atrévete conmigo”. 

Bien, esto es lo que vemos y sufrimos, ¡que no es poco!, pero intentemos entender el motivo de este comportamiento de “matón”: 

Según el Eneagrama “Mr /Mrs Punto en boca”, posiblemente en la etapa infantil se sintió de alguna manera traicionado y/o rechazado por su entorno (familiar, social, educativo) o bien creció en un ambiente amenazante donde los fuertes ganaban; interiorizó -por sufrirlo en sus propias carnes -que en esta vida “no está bien ser vulnerable”; si eres débil y los demás se dan cuenta, podrán controlarte, podrán reirse de ti, podrán hacerte daño; si mantienes el control y eres tú el que pone e impone las reglas nadie te sorprenderá desprevenido; aprendió que los tipos duros son los que vencen y que debía protegerse frente a cualquier agresión exterior, que era necesario atacar antes de ser atacados. Comenzó a lanzar su grito de guerra, el famoso  “atrévete conmigo” hace demasiados años, tanto que seguramente ya se olvidó de lo que le motivó a hacerlo.

Para trabajar con el/ella debes ser paciente y sumiso (si no tienes estas cualidades lo vas a llevar realmente “crudo”); no tiendas pulsos, seguramente los perderás todos y saldrás magullad@; intenta ganarte su confianza (es difícil y requiere tiempo); respétale pero haz que te respete; defiende tus proyectos y resultados firmemente, mirándole a los ojos y transmitiendo solvencia y honestidad. 

Un último consejo: si  no quieres caer en desgracia, escúchale, pon cara de interesado cuando te cuente por enésima vez sus batallitas, acompaña la escucha con frase del tipo “increíble, no sé cómo pudiste hacerlo” y jamás, jamás les mientas, llevan incorporado un GPS para detectar las mentirijillas (lo considerarán deslealtad) pillarte en un renuncio puede hacer saltar por los aires el trabajo de toda una vida. 


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