"Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder". John Quincy Adams

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jueves, 31 de octubre de 2013

La arruga es bella y… sabia.

 

 Fuente de la imagen: http://tecnoculto.com/
Sí, debe de ser cierto.

Uno traspasa la frontera de los 40 y ¡oye, que comienzan a suceder cosas en tu interior y en tu exterior que antes ni existían!


Las externas, las del envoltorio, son más o menos evidentes dependiendo de los genes, de la alegría que le hayas dado a tu cuerpo Macarena y de los cuidados con los que lo hayas mimado y reparado.

Mejor no hablar de ellas. Las ves, están ahí, conviven contigo como “Los otros” y aprendes a detectarlas al vuelo cada vez que te miras en el espejo. ¡Horror!

Soy de las que opina que hay que saber envejecer. Cada arruga, cada cana muestran el mapa de toda una vida vivida. Respeto a los que se afanan en aparentar 10 años menos, pero no formo parte de su club.

Creo sinceramente que sobrevaloramos lo que fuimos en nuestra juventud. Nos gusta hablar de los sueños rotos y del ímpetu que teníamos a los 20 años, cuando todo estaba por llegar; de la ilusión que le añadíamos a cada decisión, a cada proyecto; y es cierto…a medias:


Porque a los 20 años:

-         Normalmente no nos conocemos. 

-         Intuimos lo que nos podría gustar y hacernos felices, pero tenemos serias dudas al respecto.

-         Vemos  el horizonte allí a lo lejos y creemos que si le ponemos ganas, muchas ganas y tiempo, mucho tiempo, lo conseguiremos.

 
Pero con 40:
 
-         Si o si nos conocemos (aunque algunos no lleguen a hacerlo nunca ya que mirar en el interior es un ejercicio complicado y en ocasiones doloroso; aceptar qué y quien eres puede no ser grato; enfrentarte a tus demonios menos aún) lo que nos hace más fuertes frente a las críticas.
 
-         Tal vez aún no sepamos lo que nos gustaría hacer con nuestra vida, pero lo que sí tenemos claro es lo que no queremos en ella. Delimitamos. Diversificamos nuestra atención. Dejamos de ser lo que otros quisieron que fuéramos para centrarnos en lo que queremos ser ¡pese a quien pese!
 
-         No estamos para tonterías. Atrás quedaron las alineaciones estratégicas sin condiciones ni condicionantes (pareja, amigos, trabajo…). “Si quieres que te siga convénceme”.
 
Porque ahora sabemos:


Que en el camino recorrido hemos perdido mucha vida y que el resultado no siempre ha hecho que mereciera la pena.
 
Que la meritocracia no es suficiente, ni lo más importante.
 
Que el horizonte no es algo estático, sino que lo cambian de sitio constantemente.

Que la energía no la dan los años, sino los sueños.
 
Que hay muchas formas de esclavitud, y que por la Libertad se paga un alto precio.
 

Y todo eso, entre otras cosas, nos hace ser más SABIOS.
 O eso creemos.

¿Qué opinas tú?

 

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