"Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder". John Quincy Adams

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martes, 30 de abril de 2013

Creencias que nos limitan y miedos que se contagian


Cuando nos sentimos amenazados y el miedo invade nuestra mente dejamos de ser racionales, las percepciones se convierten en verdades absolutas otorgándolas 100% de fiabilidad sin cuestionarlas. A partir de ese momento todos los estímulos exteriores servirán para reafirmar nuestros pensamientos, nuestros estímulos internos. Si no somos capaces de frenar a tiempo podemos derrapar y entrar poco a poco en la paranoia. 
 
En dichas situaciones nada nos separa del niño que en la oscuridad ve monstruos en las sombras que proyectan los juguetes o la ropa colgada… seres horribles que quieren hacerle daño.  

Da igual centrarse en la esfera personal o profesional, ante el miedo empequeñecemos porque disminuye nuestro campo de visión. Todo se reduce a lo que creemos que está pasando. 

Quien se deja llevar por el miedo ve enemigos en todas partes. Cada hecho, incluso el más anecdótico es LA SEÑAL que lo reafirma.
 

Cuando se expande en el ámbito laboral…estamos perdidos.
 

Es  cierto que la incertidumbre se ha instalado en el mapa empresarial; los despidos, los ERE están a la orden del día; si además tu empresa no se caracteriza por una política de comunicación clara y/o los managers potencian con sus silencios los rumores, vives (laboralmente hablando) en un caldo de cultivo propicio para activar todos tus mecanismos de defensa.

El miedo se contagia, y cuando se convierte en pandemia… todos comienzan a poner en copia de sus correos a todos – para que existan testigos, como si de necesitarlos fueran a dar la cara por ti-, la desconfianza en el colega hace que los parámetros de relación se conviertan en sospechas continuas de ataques y mala baba; a las reuniones se va rígido cuan palo, con algún que otro tranquilizante en el estómago y si me apuras, incluso con grabadoras; se hace limpieza de cajones y de armarios, intentando destruir lo que pueda comprometer o de encontrar lo que sirva para justificar; las comidas y los cafés giran en torno al monotema de “LA AMENAZA” creando una nube de mal rollo que se respira a la legua porque ahora el miedo es colectivo.  

Da igual que la cosa no vaya contigo, si no pones coto, acabarás en los corrillos intoxicado por esa ola de angustia que se expande por la organización, y acabarás participando activamente a hacerla más grande, hasta que se convierta en un tsunami de difícil control. 

Si estás en una situación parecida es aconsejable que intentes recuperar  el control de tus percepciones y revises tus temores. No existen fórmulas mágicas, pero te propongo una serie de preguntas y acciones que espero te ayuden: 

-        ¿Existe alguna posibilidad real a corto/medio plazo de que lo que temes pueda ocurrir? ¿Qué probabilidad existe? ¿Cuándo crees que ocurrirá? 

-         De ser cierto, ¿está en tu mano hacer algo para que la balanza cambie a tu favor? Si es así hazlo. 

-       Analiza cómo y de quién te estás protegiendo y por qué lo haces. Pregúntate si la energía que despliegas y consumes en ejecutar todo tipo de acciones preventivas sirve para algo y/o está bien orientada. Modúlala. 

-       Huye de los foros tóxicos. No permitas que sus temores y creencias sean los tuyos. 

-       Recupera el control de tus sentidos: vuelve a leer esos correos que te envenenan. Déjalos enfriar. Haz lo mismo con las conversaciones y reuniones. No actives el play 200 veces en tu cabeza.  

      De esa reinterpretación -si no eres capaz de conseguir la distancia necesaria  invita a alguien cercano a ti pero ajeno a tu entorno laboral a que te ayude con el análisis- sacarás nuevas coordenadas que te resitúen. 

-       Tal vez tus corazonadas sean ciertas y lo peor está por llegar. Entonces no malgastes los recursos; intenta dirigir tus esfuerzos hacia lo que será tu futuro: conseguir un buen “The End” y en diseñar tu Plan B. 

Y en todo este proceso recuerda que
 tu mapa no es el territorio
 

Fotografía: http://www.blog.alexponce.com

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